Por José Luis Cruz V. | Ciudad de México.
Hace algunos semestre lo analizábamos en FES Aragón, ¿de qué nos sirve un servicio de “vigilancia” que no responde a las necesidades y demandas de la población universitaria?

Siempre qué pasa alguna trifulca en cualquiera que sea de las sedes de mi casa, la #UNAM nunca hacen nada, para qué queremos un sindicato mediocre que además exige año con año el incremento de sueldos para sus “vigilantes” que llegan tarde y no abren las aulas a tiempo, que no te apoyan cuando pides el auxilio o que simplemente no están en donde debieran de brindar su servicio.

¿Hasta cuándo la UNAM tendrá personal que no responde a las necesidades?, el acto de hoy, es totalmente reprochable, la cabeza que ya se ve fuera de la institución es la del mediocre y ambiguo Teófilo Licona, la evidencia muestra a un “jefe de auxilio” que ni si quiera trae algún radio para comunicarse y pedir apoyo, refuerzo de los “vigilantes”, además de que es acusado de ser quien organiza dichos encuentros contra la institución, y dejen decirles que sería concordante la historia, ya que siempre, dijera la canción, “se repite la historia”, NUNCA HAY ALGÚN VIGILANTE.

Hace algunos años se decía, ¿qué esperamos, un estudiante muerto para que reaccionen?, hemos tenido más de un estudiante muerto, asesinado en las instalaciones de la “Máxima casa de estudios” y esos señores que se supone se encargan del auxilio de los universitarios, ni si quiera se preocupan por él cuerpo de los hoy fallecidos por violencia dentro de la universidad.

Universitarios, lo digo como ex alumno ahora, no permitamos y de verdad expresémonos ante tales actos, tanto exigimos y nos gloriamos de la “libertad de cátedra”, “la autonomía”, que se nos olvida defender el lugar que los ha dado y nos seguirá compartiendo conocimientos y gratos recuerdos.

Por último, concuerdo totalmente en que quien viole o intente estar por encima de la autonomía, así como por encima de la Legislatura Universitaria, tendrá que proceder ante el jurídico de la casa de estudios y los que agredieron a los compañeros frente a la Rectoría de la UNAM, deberán de enfrena el debido proceso jurídico ante el Ministerio Público, del que espero si se haga justicia, en tanto a la expulsión de la UNAM a éstos, cobardes que únicamente en bulto pudieron agredir a compañeros con el mismo escudo, será la misma sociedad quien los señale y les deje marcado que participaron en un acto contra su propia raza y contra sus propios principios y a que a su vez, no forman parte de los valores y principios universitarios bañados por el azul y oro, y ojalá, la Dirección General de Administración Escolar haga su trabajo y en conjunto al jurídico determinen la sanción.

Vasconcelos dijera “Por mi raza, hablará el espíritu”.

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